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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica (2do. Trimestre 2008)"

¡Al fin sar\ada\ 




I 



¿Alguna vez has estado enfermo durante un día entero? ¿Durante dos o 

tres días? ¡Lo más probable es que ya querías aliviarte! La mujer de 

nuestra historia de hoy había estado enferma por mucho, mucho tiempo. ¡Ella había estado enferma 

durante doce años! 




esús y sus discípulos cruzaron el mar de Galilea en un barco. Una gran 
multitud estaba esperándolo. Jairo esperaba con la multitud. Su hijita es- 
taba muy enferma, y vino para pedirle a Jesús 
que la sanara. 

Pero Jairo no era el único 
que deseaba que Jesús lo 



atendiera. Todos querían estar cerca de 
Jesús. Se apretaban alrededor de él difi- 
cultándole el movimiento. 

Había una mujer que deseaba verlo 
más que 




Versículo 
pana meroomar: 

"¡Den gracias al 

Señor!" 

(1 Crónicas 16:8). 

Mensaje: 

Adoramos a Dios 
porque nos cuida. 




nadie. Había 
estado en- 
ferma mucho 
tiempo. 
Durante doce 
años ella 
había visitado 

doctor tras doctor, pero ninguno la pudo ayudar. Entonces escuchó 
acerca de Jesús y cómo había sanado a las personas. Así que tenía 
que verlo. Ella sabía que Jesús podía sanarla. 



Y allí estaba él, en medio de esa gran multitud. Ella empujaba a las personas y las personas la 
empujaban a ella, pero era muy bajita y la multitud muy grande. Jesús ya estaba pasando y no 
había podido hablarle. ¡Esta era su última oportunidad! Estiró su mano y apenas logró tocar por 
detrás la orilla del manto de Jesús. 

¡Inmediatamente se dio cuenta que había sanado! Por primera vez en doce años, se sintió bien 
y completamente sana. 

Pero entonces Jesús se detuvo. — ¿Quién me tocó? — preguntó. 

Pedro, el amigo especial de Jesús, pensó que era una pregunta extraña. — Muchas personas te 
están empujando — dijo Pedro. 

Pero Jesús sabía que alguien le había dado un toque especial. — Yo sé que ha salido un poder 
sanador de mí — dijo él. 

La multitud se quedó muy quieta. Miraron en todas las direcciones. Entonces la mujer, tem- 
blando, salió de en medio de la multitud y se echó a los pies de Jesús. Le contó a Jesús por qué 
lo había tocado y cómo sanó inmediatamente. Entonces le agradeció a Jesús por haberle devuelto 
la salud. 

Jesús le sonrió con una gran sonrisa . — ¡Qué 
contento estoy! — le dijo — . Tú estás bien porque 
creíste que podía sanarte. Vete tranquila. 
Entonces la mujer supo que no 
había sanado por tocar el manto 
de Jesús. Ella había sanado 
porque creyó en Jesús. 

¿Te imaginas cuan feliz 
habrá estado? Ella alabó a 
Dios y adoró a Jesús por 
el cuidado amoroso que 
le había mostrado y por 
haberla sanado. Sabía que 
Jesús era su verdadero 
amigo. 

Jesús también 
quiere ser tu amigo. 





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JABADO 

Comparte tus manos o pies que hiciste en la 
Escuela Sabática y cuéntale a tu familia cómo 
puedes usarlos para adorar a Jesús. 

Usen la mímica de la página 45 para practicar 
juntos el versículo para memorizar. 



DOMINGO 

Hable acerca de las formas como su niño 
puede usar sus manos para adorar a Jesús 
hoy; luego háganlo juntos. Pregunte: ¿Cómo 
hicimos para mostrarle adoración? ¿Solamente 
podemos adorar a Dios el sábado? Usen sus 
manos para decir juntos el versículo para 
memorizar. Entonen un canto sobre manos 
que ayudan. 



lüHES 

Muestre a su niño el versículo para memorizar 
en la Biblia. Hable acerca de las cosas por las que 
está agradecido y ayúdele a decir una oración 
sencilla de agradecimiento. 



MARTES 

Repase la historia de la lección. Pregunte: 
¿Dónde tocó la mujer a Jesús? (Su manto.) Hable 
acerca de la clase de manto que usaba Jesús. Deje 
que su niño toque diferentes tipos de telas. Deje 
que su niño trate de tocar su vestido mientras 
usted pasa caminando. Recuerde a su niño que 



aunque no podemos tocar su manto, podemos 
llegar hasta Jesús cuando oramos. 



MIÉRCOLES 

Piense con su niño en las formas como Jesús 
cuida de su familia. Agradezcan a Jesús por el 
cuidado que tiene de su niño y de la familia. 
Digan juntos el versículo para memorizar. 

JUEVES 

Ayude a su niño a usar sus pies para 
adorar a Dios hoy. Pregúntele: 
¿Adoramos a Dios solamente el sábado? 
¿Qué hicimos para mostrarle adoración? 
Canten: "Somos sus manos" (Alabanzas in- 
fantiles, n° 122). 

VlEnUES 

Represente la historia de la mujer enferma en 
el culto familiar. Deje que su niña sea la mujer 
enferma o su niño sea Jesús y usted 
la mujer enferma. Mientras, los otros 
miembros de la familia re- 
presentan a la multitud. 
Termine con una celebración 
familiar de agradecimiento por el 
cuidado amoroso de Dios. 





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